viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Rencoroso Yo? ¡Si!

Me considero una persona rencorosa, si, sé que es una afirmación un poco extraña, pero, ¿Por qué negar la evidencia?

El rencor no es nada bueno, no nos engañemos, a mí, personalmente me encantaría ser una de esas personas que dicen “No pasa nada” y es cierto que no pasa nada. Pero no, si pasa, ha pasado y, durante un tiempo, está ahí, presente, latente e hiriente.

Yo no sé si vosotros sois o no rencorosos, espero que no lo seáis, pero los que lo sois, como yo, sabréis que, si algo te ha hecho daño, aunque perdones al ejecutor, ese dolor está ahí, un perdón reconforta y gusta, no digo que no, pero a veces, la única forma de dejar que ese dolor pase es esperar. El tiempo cura heridas y hace que todo se ponga en su lugar.

Las personas que sufren nuestro rencor a veces no se dan cuenta de este sentimiento, depende de lo observadoras que sean o de lo que nos conozcan y se lo toman como algo personal, que lo es, no lo voy a negar, pero pasaría igual con otra persona pero intentan, a veces, volver demasiado rápido al momento anterior a la herida. Gran error. Al rencoroso no le gusta el agobio, el rencor pasa, al final siempre pasa, puede tardar más o menos, pero pasa.

El periodo de tiempo en que el rencor esta activo es muy delicado, si el hiriente es demasiado efusivo, puede volverse pesado y hacer que el rencoroso se agobie y tarde más en cicatrizar, pero si pasa olímpicamente, el rencoroso aprende, irremediablemente, a vivir con ese rencor, a convencerse de que ese rencor es lo mejor, a dormir con el rencor, substituir al hiriente por el rencor que este ha producido y así, engañarse a sí mismo.


Desde aquí no apoyo el rencor, simplemente es una sensación normal entre humanos. Hay gente que no lo es, felicidades, pero los que si lo somos, no tenemos porque esconderlo, no es una vergüenza, es una cosa normal. A parte, no todo es negativo, el rencor puede ayudar a ver las cosas desde otra perspectiva y cambiar hábitos que creíamos que eran buenos y no lo son y, no lo voy a negar, para apartar de nuestras vidas a gente que no nos conviene, el rencor es una forma más elegante que la explosión de ira incontrolada y dañina tan normal hoy en día.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Llévame

Es curioso cómo, en la vida de una persona, aparecen personas que marcan a uno de un modo o de otro. En ocasiones, esas personas nos marcan para bien, nos hacen sentir mejor, pero también está el caso contrario.

Todos conocemos a alguien que sabemos que tiene poder sobre nosotros, un poder que nosotros mismos le damos y que le permite desbaratar toda nuestra vida en un momento. Estas personas pueden despertar sentimientos muy diversos sobre nosotros y no somos capaces de contenerlos.

Pero, ¿Por qué sucede esto? ¿Es algo permanente? Por lo que he visto, esta influencia se acaba, tarde o temprano la persona se da cuenta de que la situación no le beneficia en ningún aspecto y aprende a ignorar las sensaciones despertadas por la otra persona, aprende a reprimir tanto esa influencia que, al final, no siente el “poder” de la persona.

El origen de esta influencia puede ser muy diverso, pero normalmente responde a una sensación de inferioridad con respecto a esa persona. Se suele pensar, en el fondo, que se es inferior y que, la otra persona, nos dirige porque sabe hacerlo mejor que nosotros mismos. Otra situación es cuando la persona utiliza la pena o los sentimientos que despierta en nosotros para manipularnos, conscientemente o no.


En definitiva, yo recomiendo que, aunque duela, hay que pensar por uno mismo, no hay que dejar que nadie dirija nuestra vida, aunque la situación sea cómoda al principio, ya que, siendo sinceros, si piensan por nosotros, ¿Para qué lo vamos a hacer nosotros? Porque es necesario y, a la larga, sano y muchísimo mejor.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Esto Es Halloween!

Hoy es Halloween, o la castanyada, o el día de todos los santos… Bueno, ya sabéis que día es, a mí, personalmente, me gusta la versión mexicana de este día, celebrar la muerte con calaveras pintadas de colores y con una gran fiesta.

El tema del miedo… a mí las películas de miedo, los túneles del terror y de más, sinceramente, no me gustan nada. Las calaveras, los zombies, vampiros, hombres lobo, demonios, murciélagos y calabazas, en mi opinión, están bien pero en clave humorística, no le veo la gracia a ir a un cine para ver una película a través de los dedos de las manos, pasar por un túnel para que te den sustos y pasar un mal rato porque si.

Sin embargo, hay una cosa que si me gusta de Halloween, las películas cómicas inspiradas en esta fiesta, películas como “El retorno de las brujas” que, espero, este año también repitan por televisión como llevan haciendo, por lo menos, diez años y la adorada “Pesadilla antes de Navidad” del genial Tim Burton. Burton es lo máximo de miedo que veo con gusto, lo que pase de la atmosfera de plastilina del genial director, me resulta incomodo.

La tradición catalana de la castanyada también me gusta… ¿A quién no le gusta hincharse a panellets, castañas y boniatos? Y creo que no es incompatible con el americano Halloween, se pueden hacer las dos cosas y creo que esa es la gracia de esta era, la mezcla sin olvidar las costumbres propias de cada lugar. No me gusta mantener las tradiciones rechazando todo lo exterior ni tampoco olvidarlas para substituirlas por algunas extranjeras globalizadas.


En definitiva, no me busquéis en esta fiesta, no estaré en la calle, estaré en casa hinchándome a comer, que además los bonitos y castañas son laxantes, a ver si pierdo unos kilitos.

viernes, 25 de octubre de 2013

Sociabilizar...

He llegado a casa después de una noche de fiesta, un cumpleaños. En la fiesta, como en todo en la vida, uno al principio observa la situación y después actúa. Yo actué, mucho.

Después de la cena, los regalos y las presentaciones (no concia a casi nadie) llego el momento álgido de la noche. La discoteca. Un invitado trajo un equipo y empezó a pinchar temas superantiguos, grupos como Camela, himnos españoles y flamenquito. En ese momento, con todas esas señoras mayores bailando con nosotros, con sus hijas, con los camareros y las copitas que ya empezaban a hacer efecto, sonó “Sobreviviré”, el temazo de Mónica Naranjo. Divisé a mi amiga (la que más conocía en la fiesta y, a partir de la cual conocí a todos los demás) y empezó el espectáculo. Ella y yo, solos en la pista, la familia del cumpleañero y de mi amiga y los demás amigos sacaron sus móviles y empezaron a grabarnos, hicimos un playback de ese himno con baile y todo, no estaba ensayado, no estaba pensado y salió superbien. Al acabar, todo el mundo estaba encantado con nosotros y se animaron a bailar. Fue una noche genial.

¿A qué viene esto? Sencillo. Cuando uno va a un evento así, una fiesta de 18, debe ir con ganas de fiesta y no a sentarse en una silla esperando que sea la hora de irse. Yo, en esa fiesta, no conocía ni a la  mitad de los invitados y pensé: “Hay dos opciones: quedarse en un rincón y morirse de asco o sociabilizar”. 
Sociabilice, a lo mejor demasiado, pero fue un éxito. Lo que yo no soporto es la gente que va a una fiesta a aburrirse, para eso, no vas.


Así que, antes de ir para aburriros, inventaos una excusa, no nos engañemos, todos nos hemos puesto “enfermos”, nos ha surgido una “cena familiar” o hemos tenido cualquier problema ficticio que nos ha impedido ir a ese evento que teníamos tantísimas ganas de ir, tantas que teníamos el traje preparado desde hacía una semana. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Lazos De Sangre

La familia, por definición, es el grupo de personas más importantes en la vida de una persona pero, paradójicamente, ese grupo de personas nos viene dado desde nacimiento, exceptuando nuestros hijos o la familia política.

Yo, personalmente, no soporto esa situación, el típico “sois primos, os tenéis que querer” o el “ya, pero es tu madre/padre/tío/tía/hermano/hermana…”. Creo firmemente que el cariño que se le tiene a una persona no depende de lazos de sangre, no creo en lo que se llama la sangre por la sangre.

En mi opinión, cualquier persona que te demuestre un nivel de confianza elevado, que te acompañe en momentos duros, que este allí siempre para lo que sea y por la cual te preocupas y le tienes un cariño que, al no compartir información genética, se ha tenido que ganar, es tu familia.

Mi familia es grande, muy grande, tanto que tengo primos segundos (o sea los hijos de primos de mis padres, no sé si es el termino correcto pero siempre les he llamado así) a los que ni siquiera conozco y otros que, sinceramente, preferiría no conocer. ¿En serio debo sentir cariño por ellos? ¿De verdad tengo que querer a esa gente con la que no comparto absolutamente nada?

No, no creo que deba y no, no me siento mala gente por no sentir aprecio hacia esas personas. Para mí, el hecho de que sean de mi familia, no es más importante que el color de su pelo o el número de pie que calzan. Me da igual.


Para mí, está muy claro quiénes son mi familia, algunos forman parte de mi familia “oficial” y otros no, pero tienen la misma o más importancia en mi vida y, de hecho, creo que deberíamos ser libres para incluir y excluir a las personas que queramos de ese grupo y para aceptarles o no a los que decidan incluirnos en su grupo familiar, un grupo que, al igual que la amistad, debería ser de libre elección y no impuesto.

viernes, 11 de octubre de 2013

Esto es The Hole! Bienvenidos A Mi Agujero!

El día 20 de septiembre a las 21:30 estuve en  el teatro Coliseum. Fui a ver The Hole, un espectáculo que hacía más de un año que estaba en cartel en Madrid y que, ahora, empezaba a girar.

Después de ver videos, entrevistas, documentales y de más, cuando en la página anunciaron que se realizaría en Barcelona corrí a comprar las entradas. Eso fue en abril.

Llegó el gran día y allí nos plantamos mi madre y yo, de negro los dos. Empezó el show con la gran Vinila Von Bismark, a partir de ahí, los Mayordomos, las Supernenas, Pony Loco, La Terremoto de Alcorcón (como maestra de ceremonias), Almon, Super Gold, Dylia, Dúo Flash y Gynoid captaron mi completa atención, sin olvidarnos de Cristóbal.

No voy a describir lo que vi porque no me parece bien y porque creo que hay que verlo para saber lo que es. ¿Incluye desnudos? Si, tanto femeninos como masculinos, pero es más que eso, mucho más.

The Hole representa la vuelta del antiguo cabaret, un espectáculo sarcástico, divertido, provocativo pero sin caer en lo obsceno o vulgar, con grandes dosis de humor y de números que cortan la respiración, acrobacias imposibles, números musicales magistrales, coreografías geniales y todo un elenco maravilloso que, a los que les guste el humor descarado, los que amen el burlesque, el humor y, en general, es espectáculo puro y duro, les va a cautivar como a mí.


Muy recomendable y recordad: Para salir del agujero, hay que entrar en el agujero.

viernes, 4 de octubre de 2013

Pienso... Luego... ¿Existo?

En estas semanas he tenido unos días bastante ajetreado, de hecho, entre la Universidad y compromisos sociales no he parado.

Tengo que confesar una cosa: me encanta la vida social. Puede resultar superficial, pero soy así, no hay más.
En el fondo, tener vida social y estar de nuevo en acción (a nivel de estudios) me va muy bien, no me deja tiempo para pensar. Pensar, en mi opinión, está sobrevalorado.

Por lo menos en mi caso, cuando hay tiempo libre, me dedico a pensar, a pensar en todo y en nada a la vez, pienso y pienso y llego a conclusiones toxicas para mí mismo. El caso contrario es cuando estoy en época escolar y encima tengo compromisos, en esos momentos no me da tiempo a pensar en cosas tan “profundas” y, en consecuencia, soy mucho más feliz.

Los problemas, si uno no piensa en ellos, no es que desaparezcan pero dejan de importar y, poco a poco, se olvidan.

Por propia experiencia puedo afirmar que, si no se piensa, si se actuar mecánicamente o se mantiene a la mente ocupada en cualquier cosa que sea entretenida, uno vive mejor, sin preocuparse por nada y, en definitiva, con mayor calidad.

Esto, por supuesto, no es una postura radical, en ningún caso defiendo ser un descerebrado que se dedica a ir de fiesta sin pensar, no. Me refiero a que es más cómodo mentalmente no cuestionarse cosas muy profundas, hay gente, sin embargo, que siempre se cuestiona estas cosas y les gusta. Olé por ellos.


En serio, no tengo nada en contra de esas personas que siempre se cuestionan temas muy profundos e intensos, simplemente, me aburre. Creo que se puede ser una persona interesante sin comentar todo el tiempo lo infinito que es el universo, lo dura que es la vida, lo bonito o feo que es el amor y demás.